Tai estaba en unas condiciones pésimas. Muy delgada y desnutrida y con varias heridas.
Ya en el veterinario, se le curaron las heridas y se le puso un tratamiento para recuperarse del todo. Tenía mucho miedo.

En su casa de acogida, se recuperó muy pronto. Se puso gordita y preciosa. Pero seguía siendo un poquito desconfiada, por eso necesitaba una familia especial que la quisiera y comprendiera.
Y llegaron María y Paco, como por arte de magia, para querer y mimar a Tai. Sin dudarlo la adoptaron.
Ahora Tai está muy orgullosa de ser la reina de su casa.
Tai está muy contenta y sus adoptantes también. Nosotras estamos muy agradecidas de esta magnífica y mágica adopción.